Paraje Natural de la Cimbarra (Parque natural de Despeñaperros)

  • Trayecto: Circular
  • Longitud: 5 km
  • Tiempo estimado: 3  horas
  • Dificultad: Media
  • Altitud Minima: 594 m
  • Altitud Máxima: 715 m
  • Track: rutas@derutasporlanaturaleza.es
  • Tipo camino: Sendero – Pista forestal
  • Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. No abandonar basura. Evitar encender fuego. Respetar el entorno natural del camino. No molestar a las gentes del lugar.

La Cimbarra

Situada en el límite municipal de la población jienense de Aldeaquemada, la bella y singular Cascada de la Cimbarra es uno de los mayores espectáculos paisajísticos de Sierra Morena. Protegida por la Junta de Andalucía como Paraje Natural, este pequeño espacio de 534 Hectáreas alberga un dédalo acuático donde destacan tres hermosas cascadas, el Cimbarrillo, en el arroyo de Martín Perez, el Charco del Negrillo, en el río Guarrizas, y la espectacular caída de 40 metros de la Cimbarra.

La cascada (cimbarra significa salto de agua), producida por una falla transversal en el cauce del río Guarrizas, supone una auténtica sorpresa para los escasos visitantes que se atreven a transitar por estos solitarios parajes serranos, antiguo refugio de bandoleros, y hoy en día auténtico reservorio de los mejores valores naturales del monte mediterráneo. Así, al interés paisajístico de todo el paraje (una verdadera delicia en primavera), se une una flora y fauna única que merece la pena experimentar.

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La vegetación se distingue por su carácter heterogéneo, con bosques mixtos de encinas, alcornoques, madroños, perales, labiérnagos, etc. y magníficos ejemplos de bosque de ribera donde podemos encontrar fresnos, alisos, almeces, adelfas y zarzas. En las laderas y orillas podemos encontrar un extraordinario elenco de flora mediterránea como la jara, el cantueso, la estepa blanca, el romero, tamujo, etc., e incluso buenos ejemplos de flora rupícola como los helechos o las doradillas. A este bello marco vegetal se le une una rica y variada fauna, donde destacan Ciervos, Zorros y Ginetas entre los mamíferos, y algunas de las más representativas rapaces ibéricas, como el Águila Imperial, el Águila Azor-Perdicera, el Buitre Leonado o el Búho Real. Entre las pequeñas aves que acompañarán nuestro recorrido por los senderos acuáticos del paraje tenemos las más coloridas y bellas de España, como la amarilla Oropéndola y el azulado Roquero Solitario, los pequeños y vivaces Carboneros y Herrerillos, y las saltarinas Lavanderas.

Un capítulo aparte de este paraje es su valioso patrimonio cultural, constituido por una importante representación del arte rupestre esquemático levantino. Dentro del espacio natural y en el más amplio del P.Nt. de Despeñaperros, se encuentran magníficas representaciones rupestres del Neolítico, las cuales han merecido por parte de la UNESCO su declaración como Patrimonio de la Humanidad

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Como toda Sierra Morena, el paraje natural de la cascada de la Cimbarra es un auténtico hervidero de vida salvaje. Lo mejor de la fauna ibérica se encuentra aquí, Ciervos, Gamos, Jabalíes, Zorros, Nutrias, Ginetas, Galápagos, Águilas Reales e Imperiales, la escasa Azor-Perdicera, el Buitre Leonado, etc. Pero un ejemplo bastará para ilustrar la gran potencialidad de estos parajes quebrados para la conservación de la fauna ibérica: en pocos años la zona de influencia del río Guarrizas, de cuyas aguas se nutre la Cascada de la Cimbarra, se convertirá en la zona de dispersión más importante del Lince Ibérico en España, un espacio del que no hace mucho formó parte y al que esperamos regrese de nuevo.

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Hace 500 millones de años, cuando un extenso mar bañaba las costas de la Iberia primigenia, enormes cantidades de arena se fueron depositando en el fondo de esas costas construyendo el embrión  de lo que más tarde se convertirá en el esqueleto de las sierras que cincundan la provincia de Ciudad Real: la cuarcita armoricana. Con el tiempo esas arenas se fueron compactando, y debido a fuertes transformaciones internas se acabaron convirtiendo en lo que hoy conocemos como cuarcita (todos sabemos que la arena de la playa brilla, y ese brillo no es otra cosa que el cuarzo que contiene). Millones de años después, durante el periodo Carbonífero, la gran Orogenia Hercínica, el enorme esfuerzo creador la Tierra, plegó, dobló y fracturó esa cuarcita compactada, haciéndola aflorar a la superficie y construyendo la columna vertebral sobre la que se sustentan hoy en día las hermosas sierras del Centro-Sur Penínsular. La cascada de la Cimbarra debe su origen a una falla transversal por donde rompe, sobre las paredes de cuarcita de Sierra Morena, el curso tortuoso del río Guarrizas. Cuarenta metros de caída sobre una hermosa laguna que le ha valido el sobrenombre de “la Perla de Sierra Morena”.

Fotografías: Propias
Más Info: rutas@derutasporlanaturaleza.es

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