Castillo de Castro Ferral

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De este castillo sólo quedan vestigios de un torreón  construido por los musulmanes con anterioridad a la Batalla de las Navas de Tolosa.

El Castillo de Castro Ferral fue conquistado en 1169 por caballeros calatravos comandados por Fernando de Icaza. Ferral protagonizaría varios hechos de armas durante la campaña militar que concluiría con el triunfo cristiano de la Navas (1212).

La  estratégica del castillo, era controlar uno de los tradicionales pasos de Sierra Morena. Los cristianos, en las jornadas previas a la batalla, enviaron un destacamento que ocupó Ferral, abandonado por sus defensores. Los cristianos lo abandonaron al día siguiente, quizá como parte de un engaño para persuadir a sus enemigos de que optaban por otra alternativa al Paso de la Losa. La retirada cristiana fue precedida de una efímera ocupación islámica, ya que, tras la gran derrota de las Navas, este castillo pasó nuevamente a manos cristianas y en adelante fue uno de los puntos estratégicos desde los que se emprendería la conquista del Alto Guadalquivir.

En 1217 el arzobispo de Toledo se apropió de este castillo y otros de la región, enajenación que fue confirmada por el Papa Honorio III, convirtiéndolos en los límites territoriales de la archidiócesis toledana, a la que perteneció hasta 1243, al integrarse en la jurisdicción del obispado de Baeza, que lo reclamaba. El traslado de la frontera a las Cordilleras Béticas marcó el declive de Castro Ferral, que perdió su papel de vigilante de los accesos al Valle del Guadalquivir.

A esta circunstancia se unió la fundación de Santa Elena (Ermita de los Palacios), que le restó importancia como centro de referencia para la escasa población de aquellos contornos. En época indeterminada lo aportillaron para evitar que se convirtiera en guarida de salteadores. El castillo de Ferral estuvo formado por tres recintos defensivos. El primero, actualmente el peor conservado, lo constituía una amplia empalizada en talud de tierra que cerraba la cúspide del cerco describiendo un círculo casi perfecto. Esta línea defensiva es más sólida y pronunciada en los extremos Norte y Noreste, donde el desnivel del terreno es mayor.

En su interior se desarrolla un segundo recinto, posiblemente construido en tapial de tierra sobre basamento de mampostería, del que se conservan diversos restos y dos bastiones que pudieron proteger la entrada al castillo. El núcleo central del castillo está formado por un recinto rectangular de tapial de argamasa, en cuyo interior son visibles los restos de subterráneos, posiblemente aljibes.

Fotografías: Propias
Más Info: rutas@derutasporlanaturaleza.es

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