Viola Cazorlensis

 

La violeta de Cazorla (Viola cazorlensis) es una planta considerada  endémica de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, parque natural situado al este-nordeste de la provincia de Jaén, aunque la realidad es que excede estos límites (2). Es una angiosperma de la familia Violaceae, de carácter generalmente rupícola, característica influenciada por el hecho de que los herbívoros encuentran más dificultades para acceder a estos lugares (3.II).

Viola cazorlensis, según el sistema de clasificación de Raunkiaer, que establece su división en función del desarrollo y formas biológicas que adquiere la planta prestando especial atención a la posición de las yemas de reemplazo , se encuadra dentro del grupo de los caméfitos sufruticosos. El término caméfito hace referencia al hecho de  que las yemas se encontrarán por encima del suelo  pero a menos de 50cm. Se habla de este dato en forma general, pero puede existir matices según la altura y clima, ya que al fin y al cabo queremos determinar un biotipo. Los caméfitos suelen ser matas que viven varios años. El término sufruticoso indica que la mata es leñosa en la base, siendo el resto herbáceo.

Con tamaños que oscilan entre 8 y 35cm., V.cazorlensis posee una cepa leñosa y engrosada, que emite numerosos tallos lignificados en la parte inferior erectos, rojizos y foliosos en su parte superior. Sus hojas son de morfología lineal-lanceolada. Las flores se posicionan solitarias sobre pedúnculos bracteados. Son zigomorfas, hermafroditas, pentámeras y dialipétalas. La planta posee un espolón, que a su vez posee nectarios, que producen néctar presumiblemente para atraer a insectos polinizadores. Este espolón filiforme mide en Viola cazorlensis de 20 a 30mm. Esto, junto con el color rosado purpúreo de los pétalos, son caracteres diagnósticos que pueden ayudar a diferenciarla de otras especies del género Viola. (1)

En cuanto a su ecología, V. cazorlensis ha sido considerada clásicamente como una especie rupícola (zonas rocosas) por los diversos autores que la estudiaron. Sin embargo, estudios como los de C.M.Herrera han demostrado que esto se basaba en consideraciones generales de la biología de la especie y en limitaciones en las observaciones, y que sólo es rupícola de forma parcial. Mediante el estudio estadístico del éxito reproductor de la especie en función del sustrato, se comprobó que éste es más efectivo en paredes rocosas. Adquiere valores intermedios en suelos, y es mínimo en lastras rocosas. Por lo tanto, aunque se pueda admitir el hecho de que la especie sea más eficaz reproductivamente en paredes, debemos descartar su carácter totalmente rupícola, como pone de manifiesto el hecho de que en las lastras la reproducción sea inferior. La explicación al hecho de su acantonamiento en paredes rocosas se debe exclusivamente a que son zonas libres del consumo de herbívoros. Sin este factor, el éxito reproductivo en suelo y paredes sería similar. Generalmente, se consumen las cápsulas en desarrollo. Los principales consumidores son ungulados, entre los que se cuentan y han contado históricamente el muflón (Ovis musimon), la cabra montés (Capra pirenaica), y las cabras domésticas. Históricamente el consumo de herbívoros parece haber tenido una gran influencia en la actual distribución y demografía de su especie.(3. II)

Aparte de su carácter parcialmente rupícola, podemos hablar de rasgos como  la carencia de sus semillas de mecanismos especiales de diseminación, con la consecuente dispersión sólo a distancias muy pequeñas, o su preferencia de lugares donde la insolación es particularmente intensa, dándose condiciones de gran aridez durante el verano, aunque también se encuentra en umbrías y húmedas. (3.II)

Se suele encontrar preferentemente entre los 700 y 1900 metros de altitud, floreciendo entre abril y junio. El crecimiento vegetativo comienza a principios de primavera, con una rápida producción de tallos, hojas y capullos florales. Los frutos se desarrollan durante mayo y junio, y la diseminación de semillas se da entre junio y julio. Generalmente no se reproduce todos los años. La precipitación total acumulada durante los tres meses precedentes a la diferenciación de las flores guarda una relación directa con la proporción de individuos reproductivos.

Aunque la especie es autocompatible y puede desarrollarse en ausencia de polinizadores, la autogamia no es frecuente. El néctar acumulado en el extremo del espolón sólo es alcanzado prácticamente por la polilla diurna Macroglossum stellatarum, responsable del 98% de las visitas a la flor, aunque el insecto no guarda relaciones de especifidad con la planta, ni sus visitas son relativamente frecuentes.

Generalmente, forma parte de comunidades saxícolas y tomillares sobre dolomías, aunque podemos encontrarla al abrigo de matorrales espinosos.  (2)

Viola cazorlensis se encuentra catalogada como especie en peligro de extinción en la lista de especies amenazadas de la junta de Andalucía. Asimismo, la Directiva Hábitat la incluye en su anexo 4. Todo esto pone de manifiesto el inmenso valor natural de esta especie, que debemos conservar a toda costa, aprendiendo más cosas de su biología y demografía, y controlando los factores de amenaza como su consumo por herbívoros domésticos y salvajes, mediante vallados convencionales o eléctricos.

1.Flora vascular de Andalucía oriental, tomo II

2.Libro rojo de la flora silvestre de Andalucía, tomo I

3.C.M. Herrera, Biología y ecología de Viola cazorlensis (I. variabilidad de caracteres florales y II. Uso de sustratos, reproducción y consumo por los herbívoros).

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