Manual de Montaña “PROTECCION Y CONSERVACION DE LA NATURALEZA”

6.- PROTECCION Y CONSERVACION DE LA NATURALEZA

6.1.- Protección de la Naturaleza

– El agua

– El bosque

– La flora

6.2.- Comportamiento en Montaña

– Limpieza de la Montaña

– Refugios

– Nuestros modales

6.1.- Protección de la Naturaleza

Contribuir a conservar la Naturaleza es algo tan vital, no sólo para el que va a la montaña, sino para el resto de los humanos, que para exponer todo el proceso, se necesitaría todo un libro, así pues como no es posible, expondremos a grandes rasgos una serie de cuestiones que resultan elementales.

El agua

Es el elemento que cotidianamente precisamos y sin el cuál la vida no es posible, aflora en las cabeceras de los ríos que se encuentran habitualmente en zonas montañosas. En la actualidad, debido a diversos intereses, se degrada en muchas ocasiones en su origen.

Si esto no lo podemos evitar tajantemente, si hemos de intentar poner nuestro granito de arena a no contribuir a que estas aguas se contaminen y la situación sea aún peor.

Para ello hemos de evitar ensuciar cualquier curso de agua.

El bosque

Independientemente de la riqueza que significa un bosque maderero y sus productos (resinas, frutos, pastos, etc.), éste efectúa una misión anti-erosiva,

oxigenante y termorreguladora de inestimable importancia para la subsistencia de la humanidad. Por ello, debemos extremar nuestras precauciones en el bosque, sobre todo en lo referente a incendios forestales.

Las causas que motivan los incendios, ocupan un lugar preferente en las imprudencias y negligencias, por lo que hemos de tener en cuenta siempre:

– No encender fuego en el bosque

– En caso de encontrarnos obligados a hacerlo, efectuarlo en un lugar despejado de árboles, malezas y pastos que puedan prenderse y propagarse

– Antes de abandonar el lugar, asegurarnos completamente de haberlo dejado totalmente apagado

– No arrojar cerillas o colillas que no estén totalmente apagadas, ni en los arcenes de las carreteras

– Caso de observar un incendio en un bosque, comunicarlo rápidamente a la autoridad más cercana

– En caso de ver a alguien que lo provoca, notificarlo urgentemente y con la mayor abundancia de datos a autoridad pertinente.

6.2.- Comportamiento en Montaña

Limpieza de la Montaña

Estamos convirtiendo nuestras montañas, sobre todo en las zonas más frecuentadas, en estercoleros. No podemos llegar a comprender la insensatez de muchas personas que actúan, sin ton ni son, llenando el campo y la montaña de inmundicias, sin darse cuenta de que los primeros perjudicados son ellos mismos. Pues en su más absoluto gamberrismo y desprecio para el resto de sus congéneres, contribuyen a la contaminación de ríos y a la desaparición paulatina de fauna y flora, que en definitiva llegará un día a ellos mismos o sus descendientes con un desastre ecológico inevitable.

Los montañeros teníamos la costumbre de enterrar nuestros desperdicios y hoy ni siquiera eso ya es válido. Por ello, nuestra actuación debe exigirnos llevar siempre una bolsa de plástico para depositar todos los residuos que produzcamos y que tiraremos a la vuelta en la basura de nuestra casa.

Una lata de conserva tarda muchos años en autodestruirse, produciendo una oxidación que a la larga la convierte en óxido de hierro. Los derivados del plástico son prácticamente indestructibles, perduran sin que la Naturaleza haya aún encontrado la manera de auto-eliminarlos. Las botellas, vasos, bolsas, etc., son materias que debemos retornarlos sin excusa alguna a nuestro origen. Los trozos de pan u otros residuos alimentarios orgánicos, perduran poco tiempo, ya que los agentes meteorológicos, las aves y los pequeños animales del bosque o del campo, darán buena cuenta de ellos rápidamente.

Refugios

Debemos dar el más exquisito de los cuidados a los Albergues y Refugios de Montaña que utilicemos o encontremos en nuestro camino. Hemos de considerar que puede que algún día sea cuestión de vida o muerte para nosotros mismos o para otras personas, el encontrar en momentos de tempestad, tormenta, pérdida de la ruta, frío, de noche,

etc., un refugio que nos ofrezca un cobijo que nos saque de tan apurada situación. Si lo encontramos sucio, debemos limpiarlo, si está limpio, lo dejaremos más limpio aún, si tiene humedad, rotos en la techumbre u otros desperfectos, lo correcto es comunicarlo a quién corresponda para que sea reparado.

Nuestros modales

Si en nuestro medio habitual nos comportamos como seres civilizados, en la montaña debemos ir más lejos en nuestro comportamiento cívico. De siempre, el montañero presumió de ser un auténtico paladín de estas virtudes, que a él mismo llenaban de orgullo. En la montaña, el hombre siempre ha dado todo por otro hombre, en caso de accidente o percance debemos estar siempre dispuestos a ofrecer nuestra ayuda, sin pensar en límites, ni consecuencias. “Hoy por ti, mañana por mí“. SOLIDARIDAD.

Este lema es irrebatible y nos condiciona a ofrecer todo a cambio de nada, o nada a cambio de todo. Siempre ha sido así y queremos que siga siendo.

Autor: Ramón Muñoz.

Web: http://www.conmacuto.com.es/

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