Cerezo (Prunus avium)

Cerezo (Prunus avium)

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El cerezo es un árbol caducifolio al que también se le conoce como guindo. Su nombre científico es Prunus avium y pertenece a la familia de las rosáceas. Este árbol se da principalmente en países de Europa, Asia Menor y África, floreciendo entre los meses de abril y mayo. En la actualidad es conocido en todo el mundo.

Sus características morfológicas son un tronco que tiene cubierta con textura lisa y color gris. Sus raíces son largas, robustas y crecen de manera superficial. Las hojas son simples y tienen forma ovada. Del tronco se extienden ramas que forman una capa de 15 metros de altura. El fruto es la cereza, una baya de color rojo y también tiene flores.

El cerezo no requiere de un tipo se suelo específico, pues se adapta a diferentes clases, excepto aquellos que son muy húmedos o arcillosos. Asimismo, puede soportar climas fríos mas no heladas. Su uso viene desde la época de los griegos y romanos que la difundieron. En la actualidad, se cultiva en muchas partes del mundo, donde se presenta un clima templado.

De igual manera, la madera de este árbol se emplea para la fabricación de muebles e instrumentos musicales. En la gastronomía es igualmente muy empleada, especialmente en postres, bebidas frías y cócteles. Ahora bien, el cerezo es la fuente de muchos aspectos favorables para la salud, así que puede ser usado para tratar enfermedades.

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Propiedades curativas del Cerezo

En cuanto a estas propiedades medicinales, el cerezo es un grandioso antioxidante que combate el envejecimiento prematuro y el cáncer. Es efectivo para sanar los trastornos relacionados con el hígado y la vesícula además de que cura el dolor y la inflamación causada por la artrosis y artritis. Es eficaz en el tratamiento de la anemia y arregla la hemoglobina baja.

En el mismo orden de ideas, el cerezo contiene fibra que estimula el tránsito intestinal y elimina el estreñimiento. Mantiene en óptimo estado los músculos y el sistema nervioso. Incluso es de gran provecho para la osteoporosis. Favorece el corazón, con más énfasis cuando se trata de debilidad cardíaca y beneficia la circulación.

Como resultado, es propicia para quienes tienen presión ocular, varices y hemorroides. Esta planta es un gran antirreumático y diurético, quienes tienen retención de líquidos, ya tienen una gran solución. Además, fortalece el sistema inmune y se recomienda para la hipertensión. Combate el acné y los poros abiertos, hasta brinda un hermoso color a la piel.

De igual manera, el cerezo interviene de manera positiva en el alivio de los trastornos menstruales y los trastornos del sueño. Baja los niveles de ácido úrico y es un apoyo para la sanación de enfermedades de pulmón. Entre otras cosas, ayuda a expulsar los cálculos en los riñones y es una alternativa para curar las encías inflamadas, la gripe y el dolor de garganta.

 Fotografías: Propias.

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